El pastel de mandarinas de The Secret Life of Walter Mitty

Cómo preparar pastel de naranja con glaseado royal


The Secret Life of Walter Mitty (Ben Stiller, 2013) es un reboot de la obra homónima de Norman Z. McLeod, esta vez escrita y protagonizada por Ben Stiller. En la cinta, Walter Mitty trabaja en el departamento de negativos de la revista LIFE y, dado lo rutinario de su empleo, pasa el día fantaseando con que tiene una vida tan interesante y maravillosa como la de la gente sobre la cuál escribe la revista.

Enamorado en secreto de una colega, imagina que la conquista de las formas más extravagantes, mientras en la vida real tiene que encontrar un negativo perdido, pues su permanencia en la empresa depende de ello. 



Aunque la crítica culpó a esta cinta de ser menos cómica que la original, a mí me parece un acierto, pues aunque a menudo relacionamos a Stiller con películas de un humor muy básico como Zoolander, se trata de un excelente actor capaz de convencernos también en papeles serios y hasta dramáticos como es el caso en While We're Young (Noah Bambauch, 2014).

Existe una regla en la escritura del guion cinematográfico tradicional según la cual un objeto determinado actúa como pegamento entre las escenas. Mientras su primera aparición parece anodina, la segunda actúa como punto argumental importante y en la tercera revela el desenlace de la historia. Sin spoilers, en The Secret Life of Walter Mitty este objeto es el delicioso pastel de mandarinas que prepara la madre de Mitty. Creo que el postre nos revela la moraleja de la historia, que es que a veces no reconocemos las cosas maravillosas que sí tenemos, porque deseamos las que tiene alguien más.


Y aunque no quiero platicarles más de la película por si no la han visto, sí puedo recomendárselas y además, pasarles la receta de este fácil y delicioso pastel, que si bien quizá no les cambie la vida, sí puede hacerla más maravillosa, al menos en lo que dura cada bocado.

Ingredientes

para el pastel
  • 3 mandarinas medianas
  • 2 huevos
  • 1 1/4 tazas de azúcar
  • 3/4 taza de aceite de oliva
  • 1 1/2 tazas de harina
  • 1/4 cc de bicarbonato de sodio
  • 1/2 cc de polvo para hornear
  • 1 pizca de sal
para decorar
  • 3 mandarinas
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 taza de agua
  • 2 tazas de azúcar glass
  • 3 cucharadas de mantequilla ablandada
  • 1/2 taza de jugo de mandarina
Y se cocina así
  1. Precalienta el horno a 200° C
  2. Pela las mandarinas, retira las semillas, y licúalas para obtener 2/3 de taza de jugo con pulpa,  si se pasan de los 2/3 de taza desecha el resto o el pastel quedará demasiado húmedo
  3. Mezcla los huevos, el azúcar, el aceite de oliva y el jugo de mandarina
  4. Cierne los polvos y agrégalos poco a poco a la mezcla
  5. Vierte en un molde profundo, tipo de panqué o de pastel pequeño y hornea durante 40 minutos
  6. Mientras se enfría, corta en rebanadas muy delgadas las mandarinas de la decoración
  7. En una olla, calienta el agua con el azúcar y, una vez disuelta, agrega las mandarinas rebanadas; hierve por 20 minutos y retira las mandarinas, colocándolas sobre papel encerado; reserva
  8. Desmolda el pastel cuando esté frío
  9. Mezcla el azúcar glass, la mantequilla ablandada y el jugo de mandarina para formar un glaseado uniforme; cubre con él el pastel y decora con las mandarinas que reservaste

Parecerá muy difícil esperar, pero este postre sabe mucho mejor al día siguiente de que lo preparaste. ¡Reserva un poco y compruébalo!

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