Los courtesans au chocolat de The Grand Budapest Hotel



La verdad es que ya con Moonrise Kingdom (2012), Wes Anderson me estaba aburriendo de colores brillantes y personajes caricaturescos, y aun así no sé por qué decidí darle una oportunidad a The Grand Hotel Budapest (Wes Anderson, 2014). 

Un director prisionero de su carcaza estética tiene dos caminos: romperla para evolucionar a una nueva etapa fuera de su zona de confort (David Cronenberg y David Lynch, nunca se mueran), o caer en la repetición y dirigir obsesivamente la misma película una y otra vez. Este último es el caso de muchas cintas de Woody Allen, algunas de Martin Scorsese aunque lo niegue, Tim Burton, y, evidentemente, Wes Anderson.



¿Hay algo nuevo en el discurso de Anderson en esta entrega? Aunque sigue encerrado en la casilla estética de Academia Rushmore (1998), con The Grand Budapest Hotel el director logra, esperemos que por vez última, la hazaña de encontrar una historia que entra a la perfección en el vestidito de colores que le habían bordado 16 años antes de que naciera.

El relato de The Grand Budapest Hotel es una nueva apología de lo caricaturesco y, por suerte para nosotros, también de la alta repostería. Nadie, ni los guardias de la cárcel, se atrevería a despedazar un courtesan au chocolat, este postre que Agatha la pastelera prepara concienzudamente en Mendl's. Los pastelillos son más de una vez la clave para resolver conflictos en la historia, y no podemos más que reír a carcajadas cuando comienzan a prepararlos en forma de martillo.



No necesitas ir de aprendiz a la más afamada pastelería de Zubrowka para prepararlos. Afortunadamente, aunque el país en cuestión es ficticio, el postre no lo es. Se trata de una versión pequeña de las pièces montées francesas: simplemente tres choux de distintos tamaños rellenos de crema pastelera de chocolate y unidos por glaseado royal (de colores, ni modo) para formar una torre.

Así se preparan:

Ingredientes

Para la masa de choux
  • 1/2 taza de agua
  • 5 cucharadas de mantequilla
  • 1/2 taza de harina
  • 2 huevos
  • 60 gramos de chocolate amargo
  • cucharadas leche
Para la crema pastelera de chocolate
  • 75 gr de chocolate semiamargo de repostería
  • 1 cucharada de fécula de maíz
  • 1 cucharada de harina
  • 2 tazas de leche
  • 4 cucharadas soperas de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 yemas de huevo
  • 25 gr de mantequilla
  • 1 cucharada de ron (opcional)

Para el glaseado de colores
  • azúcar glass (flor), la necesaria
  • leche, la necesaria
  • colorantes alimenticios

Y se cocina así

Primero los choux:
  1. Precalienta el horno a 205°C
  2. Calienta el agua en una olla mediana junto con 4 cucharadas de mantequilla, hasta que ésta se derrita
  3. Vacía de golpe la harina en la mantequilla y mezcla vigorosamente con una palita de madera hasta que se haga una bola de masa
  4. Agrega los huevos uno por uno e incorporar perfectamente
  5. Pon la masa en una manga pastelera con duya lisa y formar con ella bolitas en una charola grande sin engrasar, haz cada vez una grande, una mediana y una pequeña por separado, para que quede un número igual de bolitas de cada tamaño (6 de cada uno, aproximadamente)
  6. Hornea durante 30 minutos
  7. Apaga el horno, entreabre la puerta y deja la charola dentro durante 10 minutos más
  8. Saca los choux y hazles un pequeño orificio en la parte de abajo para que se enfríen parejo, colócalos sobre una rejilla de metal hasta que estén a temperatura ambiente

Mientras, prepara la crema pastelera de chocolate
  1. Vuelca en una olla el azúcar y las yemas
  2. Revuelve hasta incorporar y agrega la harina y la fécula; añade un poco de leche fría y mezcla bien
  3. En una olla aparte, vuelca el resto de la leche y agrega el chocolate
  4. Calienta a baño maría hasta que el chocolate se funda y se incorpore a la leche
  5. Une las dos mezclas y revuelve
  6. Agrega la mantequilla y mezcla hasta que se disuelva en la preparación. Añade también el ron si lo usas y la vainilla
  7. Retira del fuego y reserva

Montaje:
  1. Pasa la crema pastelera de chocolate a una manga pastelera y rellena solamente los choux grandes y medianos, sirviéndote del orificio que abriste para que se enfriaran
  2. Mezcla azúcar glass con leche hasta obtener una consistencia espesa ya que el glaseado debe servir de pegamento y sepáralo en varios tazones para darles colores diferentes
  3. Toma un chou relleno grande y sumérgelo en glaseado, pega sobre él uno mediano; cuando esté seco, cubre con glaseado de otro color y pega un chou pequeño encima, que decorarás con un tercer glaseado una vez que esté bien pegado
  4. Con una duya pequeña, dibuja bolitas con glaseado de un cuarto color alrededor de la base de cada chou

Listo, ya sabes qué preparar para tu siguiente fiesta hipster o prison break. Sí, es más tardado como la película, pero vale más la pena también.

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